Cuando pensamos en los mejores jardines de Marrakech, nos vienen a la mente tres de ellos, que desarrollamos a continuación. Pero en realidad, hay otros muchos, a menudo escondidos en recintos privados, como pueden ser hoteles. De hecho, su sorprendente golpe de verdor y frescura son un auténtico atractivo turístico para la ciudad, demostrando la tradicional maestría árabe y andalusí en este tipo de espacios, desafiando las altas temperaturas y la aridez del clima local. En este post enumeramos algunos de esos jardines que dan un toque especial a la ciudad.
Jardín Majorelle
Es el más famoso de todos. Su fama se la da, sobre todo, su edificio de color azul cobalto (hoy conocido también como azul Majorelle), que aporta un contraste muy característico con respecto al verde de sus palmeras y plantas xerófilas, en algunos casos impresionantes cactus de varios metros de altura. También destacan sus estanques, con hermosos nenúfares. El mencionado edificio, por cierto, fue casa-taller del artista francés Jacques Majorelle, en las primeras décadas del siglo pasado. Posteriormente, toda la finca fue comprada por Yves-Saint Laurent y su pareja René Bergé, y en la actualidad es un museo de artesanía y folclore local.
El Jardín Secreto
Este sugerente nombre es muy apropiado para este jardín, pues es uno de los menos conocidos de la ciudad pero, al mismo tiempo, uno de los más interesantes. Y también uno de los más puros y auténticos, pues se diseñó siguiendo los preceptos de la jardinería islámica y andalusí, con un espacio articulado en cuatro cuadrantes por acequias y fuentes, en torno al cual se ubican árboles frutales y aromáticos, simbolizando el jardín del Edén. Un auténtico remanso de paz en plena medina, que está concebido actualmente como un recinto visitable mediante entrada, que también da acceso al palacio restaurado, del siglo XIX.
Jardines de Menara
Los de Menara entran en este listado de los mejores jardines de Marrakech gracias a su historia e importancia. Cierto es que su aspecto no es comparable a la espectacularidad de los dos anteriores, pero sus olivos centenarios, entre los que despuntan palmeras no menos antiguas, nos remiten a la época en la que los almorávides (siglo XII) desplegaron este espacio verde y, sobre todo, a tiempos de la dinastía saadí y alauita (siglos XVI-XIX) cuando construyeron el pabellón de descanso frente al estanque del recinto: era el lugar favorito para el sultán Abd ar-Rahman ibn Hicham y sus encuentros privados. Su estampa, con las montañas del Atlas al fondo, es una de las fotografías más icónicas de la ciudad.
Otros espacios verdes de interés
Aunque los tres anteriores son los mejores jardines de Marrakech, hay otros espacios verdes que pueden merecer tu interés. En este sentido, se puede mencionar el jardín del Agdal que, en realidad, es una gran huerta de árboles frutales (naranjos, albaricoqueros, etc.) al sur del Palacio Real y que sorprenderá a los amantes de la agricultura y la historia, pues fueron desplegados y ampliados por los gobiernos de las dinastías almohade y saadí.
Pero los jardines de Marrakech surgen también de improviso, en el interior de riads y hoteles, haciéndonos comprender la importancia que tiene el ámbito privado en la sociedad árabe. Un buen ejemplo de ello son los jardines del hotel de La Mamounia, considerado uno de los más lujosos de la ciudad, donde no podía faltar un espacio de este tipo, con cenadores, fuentes y espacios de césped, un detalle no muy habitual en los jardines de la ciudad.
Así que si te gustan los jardines, no dudes en incluir el Secreto, el de Majorelle y el de Menara en tu visita a la ciudad, pero no pierdas la oportunidad de encontrar y disfrutar otros que saldrán a vuestro encuentro de la manera más inesperada.


