Lo que no te puedes perder en una visita al Museo de la Legación Americana en Tánger

El Museo de la Legación Americana de Tánger, también conocido como TALIM por sus siglas en inglés, es uno de los museos más interesantes de Tánger. Sobre todo para ciudadanos estadounidenses, pues consagra y repasa las relaciones diplomáticas de amistad entre USA y Marruecos. Sin embargo, cualquier amante de la historia y del arte encontrará también muchas razones para visitarlo. Y en este post te contamos algunos de esos atractivos.

El edificio y los jardines

Antes de entrar a analizar el ‘contenido’ del museo, cabe decir que el ‘continente’ también merece la pena: en un hermoso edificio de estilo neo-andalusí, con un agradable patio interior a modo de riad y diferentes terrazas con vistas panorámicas del entorno, incluyendo el Estrecho de Gibraltar.

Washington, Roosvelt y Marruecos

Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Marruecos se remontan a los primeros años de independencia de USA. Y así lo demuestra el Tratado de Marrakech, de 1787, que se expone nada más entrar en el edificio, junto a cartas manuscritas de George Washington apelando a la amistad con el jefe de estado marroquí de aquel entonces, el sultán Mohamed III. También se muestran otros documentos históricos que atestiguan dichas relaciones bilaterales, como fotografías de Franklin D. Roosevelt en Casablanca.

Paul Bowles: el merecido homenaje

Como te contamos más ampliamente en este otro post, el escritor estadounidense Paul Bowles, que vivió buena parte de su vida en Tánger, recibe en este museo su merecido homenaje, con la recreación de su lugar de trabajo en la ciudad, donde escribió algunas de sus mejores obras (El cielo protector) y compuso música folclórica. Contribuyó con ello a que Tánger sea considerada una ciudad literaria.

Una magnífica colección de mapas

Al pasear por este museo podrás descubrir también la rica colección de mapas que posee la institución. Y más concretamente, la que se centra en el Estrecho de Gibraltar, donde se ubica Tánger. Estas representaciones cartográficas muestran la realidad geopolítica en diferentes momentos de la historia de este enclave, tan importante y estratégico para las relaciones entre Europa y África.

Una extraordinaria colección pictórica

Caminando por las elegantes salas del museo, ambientado con mobiliario de diferentes épocas, merece la pena detenerse ante determinadas obras de arte que posee la institución. Y en la mayoría de los casos, son artistas locales o bien extranjeros afincados en Tánger, lo que constituye una de las mejores colecciones pictóricas relacionadas con la ciudad.

Cabe destacar, sin duda, las obras de los McBey. Por un lado, el aguafuertista escocés James McBey, con escenas de paisajes locales. Pero sobre todo, su esposa y posteriormente viuda Marguerite McBey, una pintora de estilo colorista y vitalista, de enorme reconocimiento en la esfera internacional.

No menos interesantes son los carteles de Mariano Bertuchi, considerado el mejor artista de la época del Protectorado Español, con escenas de ambientes populares y naturales del norte de Marruecos, con una luz que demuestra variadas inspiraciones, entre ellas la de Mariano Fortuny, pintor español que también inmortalizó paisajes y escenas costumbristas décadas antes.

Y no podemos olvidarnos de las obras de uno de los grandes pintores marroquíes del siglo XX, que también cuelgan de las paredes del museo: Hassan El Glaoui, donde se conjuga la tradición post-impresionista y la potente luz de Marruecos, dando vida y color a estas salas ya de por sí pintorescas. George Owen, Wynne Apperley o Stuart Church son otros de los muchos artistas representados.

Y entre mesas de reunión, sillas de maderas nobles y lámparas de araña, vitrinas con libros y documentos históricos, así como maquetas y miniaturas de sucesos variados, como la famosa Batalla de los Tres Reyes, en Alcazarquivir, en 1578.

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