El Museo Batha de Fez, también conocido como Dar Batha, es sin duda uno de los más interesantes de esta ciudad, considerada por cierto la capital cultural del país. En este post te contamos por qué merece la pena descubrirlo, pues tiene atractivos de diferente tipo. Sin duda, una opción acertada tanto para conocer la arquitectura tradicional como las artesanías típicas de Marruecos, que aquí alcanzan la consideración de auténticas obras de arte.
Un recinto que vale la pena
El primer gran atractivo del Museo Batha de Fez es el recinto en sí mismo: se trata de un auténtico palacio real mandado construir por el rey Hassan I a finales del siglo XIX. Era utilizado como palacio de retiro, especialmente en época estival, y posteriormente fue usado como dependencias oficiales en tiempos del Protectorado Francés.
Por lo que respecta a la arquitectura, el edificio se compone de varios pabellones y galerías porticadas con bellos arcos de herradura y fuentes, así como techumbres de madera y ricos trabajos de yesería policromada. Y por supuesto, amplias zonas alicatadas de azulejos, incluyendo pavimentos. Es por ello que fue elegido como un inmejorable lugar para el museo de artesanías que es actualmente.
Además de su bella arquitectura árabe, el conjunto está dotado de un bonito jardín andalusí donde el visitante se puede olvidar del bullicio de la medina, entre árboles frutales y plantas florales, como jacarandas o hibiscos. Sin duda, un marco incomparable para los conciertos del Festival de Música Sacra y otros eventos musicales que acoge este espacio verde a lo largo del año.
Y una colección que vale la pena
Si el edificio del Museo Batha de Fez es interesante, no lo es menos la colección que exhibe a todos sus visitantes. Como decíamos, es principalmente un lugar consagrado a las artesanías locales, en muchos casos procedentes de otros edificios fasíes, como madrasas y casas de familias acomodadas.
Entre las artesanías que merecen admirarse con especial calma destacamos:
- Azulejos o zellige: es sin duda la seña de identidad de la artesanía local, con su característico color azul cobalto sobre fondo blanco, en ocasiones combinado con otros colores. Aquí no sólo se pueden contemplar obras maestras sino que también se puede entender la evolución de este estilo, que está datado desde el siglo X.
- Tallas de madera: la madera de cedro es otro material distintivo de Fez. Y aquí no sólo se exhiben pequeñas piezas artesanales, sino auténticos muebles y elementos estructurales traídos de otros edificios importantes, como el minbar de la mezquita de los Andaluces (siglo X)
- Alfombras y artículos textiles: la variedad y calidad de alfombras es palpable, y entre las indumentarias tradicionales se muestran chilabas y sombreros fez (o tarbush), que surgió aquí y se acabó extendiendo por todo el norte de África e incluso la actual Turquía
- Libros: muchos de ellos manuscritos e iluminados, en buena medida Coranes antiguos que realzan el carácter sagrado que tuvieron estos códices desde los primeros tiempos de esta religión
- Astrolabios: de diferentes tamaños, señal de la preocupación de la antigua sociedad árabe por conocer la posición de las estrellas y, con ello, el discurrir del tiempo y la navegación marítima
Además, se pueden admirar instrumentos musicales, joyas de lo más refinado o incluso armas de guerra, completando una colección muy variada.
Información para visitar el Museo Batha de Fez
Si tienes pensado visitar el Museo Batha de Fez durante tu viaje a la ciudad, toma nota de estos datos básicos que debes saber por cuestiones prácticas:
- Dirección: Rue de la Musée (en la medina vieja o Fez el Bali)
- Horario: abierto de miércoles a lunes, de 10.00 a 18.00 (martes cerrado)
- Precio: 10 DH, pero se recomienda consultar antes de la visita, pues el precio puede sufrir cambios


