¿Qué otros alojamientos de lujo hay en el desierto de Marruecos?

Además de las jaimas, de las que hablamos en otro post de este blog, hay otros alojamientos de lujo en el desierto de Marruecos. Concretamente, los hoteles-kasbah, que ofrecen un nivel de exclusividad similar o en ocasiones superior. Lógicamente, las jaimas y los hoteles-kasbah no son las únicas tipologías de alojamiento aquí, pues también existen apartamentos y otras opciones, pero no los incluimos aquí por no alcanzar dicho nivel de exclusividad. 

En este post te contamos cómo son, qué ventajas tienen y cuáles son sus principales inconvenientes. Pero la decisión final de elegir uno u otra dependerá de tus preferencias, y nosotros nos adaptaremos a ellas, para configurar un programa premium realmente a medida.

Hoteles-kasbah: cómo son

Como indica su nombre, los hoteles-kasbah son alojamientos hoteleros que se inspiran en las tradicionales fortalezas bereberes del desierto. Es decir, siguen una arquitectura tradicional, basada en el adobe de tono rojizo de la zona, con estructura coronada por torres almenadas y decoradas por tramas geométricas haciendo juegos de sombras. En el interior, un estilo igualmente bereber, con decoración a base de materiales naturales (madera, fibras vegetales), con notas islámicas como azulejos.

La mayoría de ellos son edificios de nueva construcción o, cuando menos, rehabilitaciones de edificios civiles, pues para encontrar auténticos castillos bereberes reconvertidos en alojamientos es necesario acudir a los valles presaharianos, en la cara sur del Atlas, en la llamada Ruta de las Mil Kasbahs. En cualquier caso, al tratarse de una seña de identidad de la región, mantienen su esencia bereber/amazigh.

Ventajas e inconvenientes de los hoteles-kasbah

Como ocurre en cualquier elección entre dos opciones, cada una tiene sus pros y sus contras. Si nos centramos en las ventajas de los hoteles-kasbah, encontramos que suelen ser recintos espaciosos, con habitaciones más grandes que las que se disponen en las jaimas. 

Esa mayor amplitud, ligada a que son recintos de construcción permanente, hace que existan más espacios y áreas de uso específico. Por ejemplo, no suelen faltar las piscinas que, dado el entorno caluroso en el que se ubican, suponen un punto muy a favor de estos alojamientos, pues en los campamentos de jaimas no suelen aparecer. 

Lo mismo ocurre con otros espacios y servicios, como pueden ser salas de musculación, pequeños centros de wellness con jacuzzi y masajes o incluso salas para eventos y reuniones. De igual manera, la cocina, por ser más grande y con mejor capacidad de aprovisionamiento y almacenamiento, hará que la variedad de los menús sea mayor.

Todo ello redunda en otro punto a favor de los hoteles-kasbah: son una elección más natural para estancias largas, mientras las jaimas están pensadas para una o dos noches consecutivas por las lógicas limitaciones del entorno.

Obviamente, los hoteles-kasbah no reciben una puntuación tan alta como las jaimas en algunos aspectos importantes de la experiencia. Por ejemplo, su ubicación no suele ser tan cercana a las dunas o, cuando menos, no suelen ubicarse en el corazón de las mismas, algo que sí es posible conseguir con una jaima de lujo. 

Si nos fijamos en Merzouga, uno de los destinos preferidos para visitar las dunas de Erg Chebbi, los campamentos están en el mismo corazón de este campo de dunas. En cambio, los hoteles-kasbah están en la localidad de Merzouga, por lo que se hace necesario un dromedario o un jeep 4×4 para acceder a las dunas y regresar al alojamiento.

Y por último, la opción de un hotel-kasbah suele ser más cara, precisamente por el mayor abanico de servicios que ofrecen, aunque el precio final de una habitación dependerá de muchos factores como la fecha o el hotel en cuestión.

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