La Torre Mohamed VI de Rabat (en realidad, en el término municipal de la vecina Salé) ha sido inaugurada recientemente. Obra del arquitecto español Rafael de la Hoz, en colaboración con el marroquí Hakim Benjelloun, se ha convertido en todo un hito para el país. En las siguientes líneas te contamos 6 cosas que hacen especial a este rascacielos y que pueden convencerte para conocerlo de cerca, pues uno de los usos que tiene es el de hotel de lujo.
#1. Un techo y un icono para el país
La Torre Mohamed VI es oficialmente el edificio más alto del país, con 250 metros de altura, que se reparten en 55 plantas hábiles. Se ha convertido ya en un icono, visible a 50 km a la redonda, y completa el carácter vanguardista de este nuevo barrio entorno al río Bouregreg, que también abarca el Teatro Real de Zaha Hadid, y otros que están en camino, como la academia de Royal Mansour. Además, en el momento de su inauguración (abril de 2026), se convirtió también en el tercero más alto del continente, lo que da cuenta de las dimensiones del proyecto.
#2. Unos cimientos muy profundos
La gran altura del edificio y otros factores, como el régimen de viento de la costa atlántica marroquí y el riesgo sísmico, han obligado a prestar especial atención a la cimentación. Ésta se adentra más de 60 metros bajo tierra, con un régimen de pilares que aseguran su estabilidad. Además, en el extremo opuesto del edificio, es decir, el de sus plantas superiores, se ha desarrollado un sistema de masa armónica para contrarrestar el balanceo provocado por el viento.
#3. Tubo en tubo, sin columnas
La modalidad de construcción elegida por Rafael de la Hoz ha sido la de tubo en tubo que, de hecho, es especialmente efectiva frente al viento y los seísmos. Es decir: el edificio está conformado por un enorme pilar central de hormigón, y alrededor de este un armazón metálico. De esta manera, ambos elementos quedan unidos por vigas metálicas radiales que configuran cada planta, prescindiendo así de columnas interiores, lo que deja espacios totalmente diáfanos y adaptables a una distribución flexible.
#4. Diseño de cohete que despega
Desde un punto de vista más artístico, el diseño de la Torre Mohamed VI se ha inspirado en el de un cohete que despega, simbolizando así el movimiento ascendente de la propia economía marroquí, dirigida hacia el cielo y las estrellas, que parece tocar con su propia cúspide. En la base, un podio o edificio de desarrollo horizontal, con cuatro plantas, que contrarrestan el carácter vertical del rascacielos.
#5. Paneles solares inadvertidos
Este rascacielos destaca también por las soluciones de eficiencia energética. La más importante es la instalación de 1.800 m2 de paneles solares, ubicados en la fachada sur, que es la que recibe toda la insolación, donde además se sitúan las áreas más ‘técnicas’ y logísticas para el funcionamiento del edificio, quedando en el lado norte como la parte más social y pública de los usos principales (oficinas, alojamientos, etc.), que es a su vez la más amable desde el punto de vista climático. Esta integración armónica de los paneles solares en la fachada, que pasan desapercibidos, se complementa con otros 2.200 m2 de paneles sobre la cubierta del podio.
#6. Otros detalles de eficiencia energética
Además de los mencionados paneles solares, en esta búsqueda de eficiencia energética se pueden mencionar otros detalles no menos interesantes. En especial, el sistema de recogida de aguas pluviales, algo tan importante en una zona donde las lluvias escasean y el clima es tan árido. Y por otro, un sistema de recuperación de calor, que hace posible una renovación más natural y equilibrada del aire, reduciendo el consumo energético en el proceso de climatización.


