La pastela de mariscos es una de las versiones más refinadas y sabrosas de este clásico plato marroquí. Y en este post te contamos qué lleva exactamente y otros detalles que, a buen seguro, te harán desearla profundamente. Durante tu viaje por Marruecos la encontrarás en muchos restaurantes y, si no, puedes preguntar a nuestros expertos (agentes de viajes, guías locales y acompañantes) y te sabrán recomendar los mejores lugares para disfrutar de este manjar perfecto para un almuerzo o cena de alto nivel.
Pastela: unos apuntes rápidos
En primer lugar, conviene decir que la pastela es el mismo plato que la pastilla o la bastela, que son otras transcripciones habituales de este plato. Tiene muchas variantes y la más habitual es con carne, pero también admite la opción de pescado que te contamos en este post.
En todos los casos, se trata de una especie de pastel relleno, empleando una pasta muy especial como envoltorio: la warqa, que es la versión magrebí de la pasta filo o la masa de hojaldre, de modo que es muy fina y al hornearse adquiere una textura crujiente y quebradiza. Por tanto, este pastel se corta en porciones pero no siempre se come cómodamente con la mano, por lo que se sirve en plato y se come con cubiertos en los restaurantes.
Cómo se hace la pastela de mariscos o pescado
Cómo es habitual en cualquier pastela, es necesario preparar antes el relleno. Para ello, hay que hacer un sofrito con ingredientes habituales en la pastela clásica, como zanahoria, cebolla, tomate, etc. Esa combinación es la que le da consistencia al relleno. Pero por otro lado, hay que cocinar los mariscos aparte, pues necesitan su propio periodo de cocción. Una elección habitual en este caso son gambas, calamares, mejillones y algún tipo de pescado blanco (merluza y bacalao).
Además, se pueden añadir otros ingredientes que casan muy bien con platos de pescado, como son los champiñones o las aceitunas, así como el huevo batido que ayuda a ligar todos esos ingredientes. Y por supuesto, la mezcla de especias le dará una explosión de sabor de lo más espectacular. Entre las más habituales están el jengibre, la pimienta negra, el azafrán y, sobre todo, la canela, que no puede faltar y aporta un contraste singular, reforzando su idea de ‘pastel’.
Y cuando el relleno está preparado, incluso con bastante antelación para que maceren los sabores a su debido tiempo, se procede a montar la pastela. Para ello, harán falta al menos dos capas de masa waqra o filo: una para la base con un poco de mantequilla y otra para cubrir el relleno, dando una forma habitualmente circular.
Además, en la pastela de mariscos o pescado también se suele decorar la parte superior de la pastela, a menudo con gambas que, más allá de aportar un toque visual muy llamativo, ‘anuncia’ al comensal qué tipo de pastela tiene delante. Las almendras picadas, cómo no, también suelen formar parte del acabado de este pastel.
Dónde comer pastela
Por tratarse de un plato tan especial para los marroquíes, la pastela de mariscos suele ser una opción en las fechas más señaladas. Por ejemplo, en una boda o en una gran reunión familiar: se trata de un plato con una gran combinación de ingredientes y sabores que requiere su tiempo de preparación. Y por tratarse de un pastel a cortar en raciones, es un plato a compartir entre los asistentes, lo que refuerza ese carácter social y acogedor del banquete.
En cualquier caso, en los restaurantes también se sirve. Lo habitual es que se sirva en porciones, pues por lo general son elaboraciones demasiado grandes para una persona. Pero también hay restaurantes donde hacen ‘mini pastelas’ individuales, pensadas para un solo comensal.


