Museo Dar el Bacha de Marrakech: por qué es interesante

El Museo Dar el Bacha de Marrakech despunta como una propuesta cultural única en esta ciudad, sobre todo para los amantes de la arquitectura, el arte… y el café. En este post te contamos por qué resulta interesante y qué lo hace diferente, para que valores si su visita interior puede rivalizar con otras de la ciudad, como el Museo de Yves Saint-Laurent, el de arte culinario o el MACAAL, entre otras opciones.

Un poco de historia

Para entender por qué un edificio tan suntuoso se ubica en el corazón de la medina hay que remontarse al año 1910: el recién nombrado bajá o pachá de Marrakech, Thami el Glaoui, era el hombre fuerte del sur del país, con la connivencia del sultán de entonces Mulay Yusuf y las autoridades del Protectorado Francés, después.

Así que para mostrar su poder y riqueza, mandó construir una residencia aquí (Dar el Bacha, es decir, la casa de pacha), sin escatimar en detalles refinados en su decoración. Durante varias décadas fue lugar de acogida y reunión de importantes diplomáticos, como el británico Winston Churchill o el norteamericano Franklin Roosvelt. 

Pero tras la Segunda Guerra Mundial y la caída del pachá, el palacio quedó abandonado y olvidado. Tuvieron que pasar 60 años para recuperarlo de las ruinas, restaurarlo y convertirlo en lo que es hoy: el Museo de las Confluencias.

Un edificio digno de visitar

A menudo sucede que el gran atractivo de visitar un museo es, precisamente, su edificio. Y ese es el caso del Museo Dar el Bacha: su arquitectura, exquisitamente restaurada hace poco tiempo, deja al visitante boquiabierto por el buen gusto de cada detalle. Se trata de un recinto con varios pabellones, quedando el principal (destinado a museo) como un espacio articulado en torno a un patio central, con fuente, galería de columnas en su perímetro y árboles frutales.

En su decoración, destacan los exquisitos paneles de zellige, que cubren columnas y paredes de una manera colorida, refinada y brillante. Además, recubriendo arcos y paredes también hay relieves en estuco, mientras que algunas techumbres albergan fantásticos artesonados de madera policromada. 

Una colección que ahonda en la artesanía

Por lo que respecta a la colección que alberga este museo, se puede decir que sus piezas ahondan en la artesanía y artes decorativas, tan características en Marruecos y tan presentes en los museos de la ciudad. En algunas salas se exhiben exquisitos tapices, demostrando la maestría local en piezas textiles.

En otras salas, las vitrinas pueden mostrar piezas de arte religioso, por ejemplo a través de exposiciones temporales. O bien artículos de orfebrería o ebanistería procedentes de todas las regiones de Marruecos, haciendo gala de su nombre actual: Museo de las Confluencias.

Los precios de la visita pueden variar o actualizarse, rondando los 70 MAD para adultos y 30 MAD para niños. La dirección exacta de este museo es Rue Fatima Zahra, Marrakech 40000.

Y para terminar, un café

Otra cosa muy común en cualquier museo es finalizar la visita con un café en su cafetería. Pero en este caso adquiere mucho más sentido, pues la cafetería de Dar el Bacha es realmente histórica y única: se creó a la vez que el propio palacio, en un espacio del recinto que sirvió de punto de encuentro para la alta sociedad y diplomacia. 

Su café siempre ha ostentado un prestigio especial, 100% arábica, y en la actualidad ofrece un ambiente único en el que degustar esta bebida tan hospitalaria, además de contar con un puesto de venta de este café, que es una marca en sí misma, con fecha de fundación en 1910.

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